Beneficios del sexo en la vejez

Al pasar el tiempo muchas cosas le suceden al cuerpo humano. Lo más evidente son los cambios físicos, y con ellos el de los órganos sexuales. Sin embargo el cuerpo va pasando por diversas enfermedades que requieren de diferentes medicamentos que también van transformando nuestra anatomía, y las facultades de las que un cuerpo joven y sano goza. Si a ello le sumamos que los adultos acarrean una mentalidad bastante diferente a la que empezamos a tener los jóvenes hoy día con respecto al sexo, podremos entender por qué a determinada edad los adultos dejan de lado las relaciones sexuales.

Sin embargo, pareciera que estás personas ya “retiradas” de la vida sexual se estarían olvidando lo importante y lo beneficioso que es tener sexo a su edad. Por más de que los hombres sufran de eyaculación precoz, o difusión eréctil, y las mujeres de resequedad vaginal, no hay una etapa especifica en la vida del hombre en donde deba dejar de gozar de su sexualidad de hecho hoy existen diferentes métodos para combatir esos problemas que anteriormente las personas no contaban.

Uno de los beneficios del sexo en la vejez, es el conocimiento. No solamente de todas las prácticas y posibilidades que tenemos para divertirnos al hacerlo, sino también de la propia pareja. La confianza en uno mismo y en el compañero de vida está enfocada en una perspectiva diferente, más segura y firme, que produce una forma de entregarse mucho más genuina y sana. Esto no solamente produce un bienestar el cuerpo humano sino que, aquellos matrimonios que siguen teniendo sexo en la adultez, suelen ser más felices que los que no.

Otro de los beneficios del sexo en la vejez es el “ejercicio” que produce en el cuerpo. Seguir activo permite que el sistema cardiovascular y el torrente sanguíneo sigan funcionando eficazmente, evitando los infartos o problemas del corazón. Además de darle al cuerpo la practicidad y movilidad que podría otorgarle cualquier otra actividad, por lo que se retrasarían los dolores de huesos o musculares.

Claro que algunos casos siempre serán la excepción dependiendo de qué mayor estamos hablando. No obstante es cuestión de consultar a un médico y buscar cual es la forma adecuada de tener relaciones para que no intensifique problemas ya presentados (en el caso de pacientes cardiacos, reumáticos, o con patologías particulares). Por lo demás solo es una cuestión de decisión entre hacerlo o no.

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