Los 40 la edad de la infidelidad

Aunque no es una posibilidad que se escape a cualquier persona de cualquier edad, lo cierto es que la infidelidad parece picar a personas más adultas que jóvenes. Tanto a hombres como a mujeres los 40 parecen ser una edad en la que no solamente uno replantea su vida sino también su sexualidad. La crisis de la mediana edad provoca más infieles que cualquier otra etapa de la vida.

Las razones son muy concretas, a los 40 la vejez empieza a sentirse y la rutina empieza a tomar poder en la vida de las personas. Sin las causas por las cuales se considera a los 40 la edad de la infidelidad son las siguientes:

  • Falta de amor: si tenemos un matrimonio que ha comenzado allá por los 25 o 30 años, estamos hablando de una pareja que lleva por lo menos 15 o 10 años de casados. ¿cómo no se va a volver costumbre?, la primavera del amor se terminó hace rato para ellos, y con ella se quedó toda expresión de cariño. A los 40 la infidelidad crece porque nos sentimos pocos valorados o atraídos por nuestra pareja y por ello empezamos a buscar el amor y la estimulación en otra parte.
  • Falta de diversión: de la misma forma que la pareja pierde su demostración de amor, a los 40 la diversión empieza a terminarse y el hecho de estar juntos se hace costumbrista. El querer estar en casa todo el rato, el sentir que ya no se tiene planes o que se ha pasado la edad para hacer ciertas cosas que antes hacían hace que la conexión se pierda, y es por este motivo que comenzamos a buscarla fuera de casa.
  • El autoestima: si nos situamos en que estamos en una etapa donde nos empezamos a sentir viejos, no nos queda mucho por analizar. Necesitamos de una persona que nos alague, que nos mime, que nos diga lo bien que se siente con nosotros, que nos diga que realmente le gustamos.
  • Por el exceso de responsabilidad: en este aspecto los 40 son la edad de la infidelidad porque no todas las personas ven realizados sus proyectos de vida, y cuando esto tiene que ver con la familia se entra rápidamente en cortocircuito. Nos han enseñado a ser de tal manera que si no encontramos una motivación en lo que hemos construido hasta hora, será muy fácil abrir la puerta para encontrarla del otro lado.

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