Mitos que juegan en contra en el sexo

Como seres humanos, la vergüenza, es uno de los mayores factores que nos juegan en contra a la hora de tener nuestros encuentros sexuales. Esto se debe a que existen prejuicios que van en contra a la capacidad de disfrutar la sexualidad con plenitud. Generalmente son leyendas urbanas establecidas por un tipo de modismo, que deviene de los sitios y películas pornos, que nos hacen sentir que algo nos falta o que debería ser de manera diferente a lo cual somos capases de hacer determinadas cosas.
Sin embargo nos olvidamos que al ser humanos, somos seres individuales, y si bien estamos en un Hera de excesiva comunicación donde todo está realizado por otras personas, la experiencia siempre será subjetiva y cada uno debe vivirla de manera diversa.

Estas son algunos de los mitos que juegan en contra a la hora del sexo:
El clítoris es algo manipulable como un botón: si bien la mayor parte de la estimulación femenina radica en esta zona, no significa que sea un medio por el cual toda mujer deba excitarse obligatoriamente. Este órgano femenino debe tomarse como una especie de raíz, dado que sus terminaciones nerviosas llegan hasta la entrada de la vagina.

Si no tienes múltiples orgasmos, no vales: es muy común que las mujeres después de experimentar un orgasmo no quieran que las sigan estimulando, por el simple hecho de que la sensibilidad en la zona es muy alta, lo que no quiere decir que no existan mujeres que puedan llegar a tener, dos tres o más orgasmos seguido. Hay que liberarnos de la idea de competencia, si  se la pasa bien teniendo un orgasmo es más que suficiente.

Es una cuestión de piel: falso. La estimulación está muy bien arraigada de las fantasías y de los pensamientos que la persona vaya transitando en su cabeza. La estimulación psicológica cumple un factor primordial en la excitación humana. Es el combustible erótico.

Los gritos y los gemidos son signos de máximo placer: esto se debe al cine y la televisión, y por lo general, lo que hay suceden son actos inverosímiles. Esta manifestación, es simplemente una forma de expresión, no es nada que afirme rigurosamente el sentimiento de la persona que está viviendo un acto de placer. Por lo general las personas se esfuerzan por exagerar su situación para complacer a su pareja y termina fingiendo un momento que imposibilita conectarse con lo que uno siente verdaderamente.

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