Sapiosexual: el cerebro también se excita

Muchos son los nuevos términos incorporados al sexionario moderno. Los tiempos cambian, y las personas van descubriendo cada vez más nuevas sensaciones y emociones que necesitan de una nueva definición. El término “sapiosexual” se ha puesto de moda para definir a las personas que sienten una fuerte atracción por la inteligencia del otro, buscando en el otro encontrar una experiencia que llegue mucho más allá que un simple contacto físico.

Estas nuevas denominaciones son producto de las nuevas tecnologías y telecomunicaciones que dan lugar a las personas a comunicarse mediante términos que han existido durante toda la historia. La palabra sapiosexual es producto de este modismo.

La atracción sexual por la inteligencia del otro ha existido en todos los tiempo, sin embargo, siempre ha sido nombrada por lo bajo. No obstante lo que producen las redes sociales es la necesidad de buscar etiquetas, para poder funcionar con ciertos estereotipos y prejuicios que nos orientes en una vida social.

Muchos sexólogos afirman que por lo general son más la cantidad de mujeres que se definen como sapiosexuales que los hombres. Naturalmente, el cerebro del hombre y de la mujer es distinto, y mientras el del hombre se estimula con un punto de vista, la mujer tiende a ir más allá y estimularse con más factores. Mayoritariamente ellas sienten mucha atracción hacía la inteligencia del hombre debido su poder de supervivencia y de mayor posibilidad de tener recursos económicos, algo que a cualquier mujer le promovería seguridad.

Claramente este factor no solamente tiene que ver con lo sexual sino que está fuertemente arraigado al sentimiento de protección, debido a que con los cambios que se producen en la historia diariamente, la mujer ahora también sale al mundo laboral y social buscando otros estimulantes como puede ser la inteligencia.

Para los sapiosexuales la inteligencia erótica es un factor fascinante, ya que es el juego de dos mentes. Este mismo se establece mediante la conversación, y se convierte en lo inesperado dejando que el deseo surja entre las dos personas, manteniendo siempre un grado de misterio. Esto puede producir que el actor sexual sea de mayor calidad y que la inteligencia despierte un deseo que se encarna en la parte física. Hay que recordar siempre que los orgasmos genitales se producen y dependen siempre de nuestro cerebro, además de que este mismo es el principal órgano sexual, por encima de la piel y de los órganos genitales.

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