Spanking: un juego sexual para encender tu relación

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Se trata de una práctica que puede ayudar a salir de tu rutina sexual, a darle un toque ?novedoso? al sexo. Acá te damos un par de datos si tienes ganas de aventurarte en esto.

 

Por Jessica Ramos Valenzuela

 

Spanking es una palabra en inglés que se refiera a dar azotes o palmadas en los glúteos de la pareja como parte de un juego sexual.

Ahora, hay quienes- hombres y mujeres- que pueden encontrar este juego algo ofensivo o medio violento, por eso siempre es importante tener quizás una conversación previa con la persona para no pasar un bochorno o un mal rato.

Pero si se trata de dejar los prejuicios de lado, el spanking puede ser un juego sexual bastante placentero y excitante, ideal como preámbulo sexual o también para salir de la rutina. En sí implica un juego de roles que podría ser interesante descubrir de a dos.

Lo que pocas personas saben es que los glúteos femeninos o masculinos son una zona bastante erógena y que al estimulado adecuadamente a través de caricias o también pequeños azotes puede brindar bastante placer.

Se puede practicar con la mano o también con otros elementos como un fuete, látigo, etc. Eso dependerá del gusto de cada pareja.

Ahora, en esto, la confianza lo es todo, porque si no hay confianza, difícilmente alguien accederá a realizar esta práctica. También es importante que se acuerden ciertas reglas, vale decir qué cosas le agradan al otro y qué cosas le incomodan, etc .

Por otro lado, si bien el spanking está definido como algo que se puede realizar en los glúteos, esta práctica también se puede ampliar a otras zonas del cuerpo de la pareja, por ejemplo, senos, genitales, etc.  Ahora, recalcamos que nuevamente es importante saber los límites del otro para no transgredir nada ni ser ofensivo.

Hay quienes realizan el spanking como parte de un juego donde hay cambio de roles, por ejemplo, se personifica a alguien, se ?castiga? a alguien por algo que supuestamente hizo muy mal, pero también se puede hacer sin cambiar la identidad. Como verán, en el sexo, no hay límites, siempre y cuando todo se realice sin presiones y con consenso mutuo.

 

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